Sàtirs Tinto

8,50 €
Impuestos incluidos

Sàtirs es un vino tinto procedente de viñedos de suelo granítico situados en Capmany, en el Alt Empordà tocados por la tramontana. La crianza, de 12 meses en barricas de roble francés, le otorgan cuerpo, estructura, aroma y excelencia.

Premios y menciones:
2021 Guia Peñin: 92 puntos y 5 estrellas

Empordà
Cantidad

Un DO Empordà con 12 meses de crianza
Vino tinto elaborado con Garnacha Tinta, Cariñena, Cabernet Sauvignon y Syrah. Procedente de viñedos plantados en suelo granítico, con un clima mediterráneo cálido y seco, en una tierra tocada por la Tramuntana.

La vendimia se realiza manualmente en cajas de 12 kg. Al llegar la uva a la bodega, se refrigera en cámara frigorífica a 7ºC y se despalilla. A continuación, se deja que se produzca la fermentación y maceración de cada variedad por separado, durante 14 días, en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada de 22ºC.

Posteriormente se hace el coupage y se cría en barricas de roble francés de 300 y 500 litros con sus lías durante 12 meses, para que adquiera la crianza deseada.

Finalmente se realiza una clarificación y filtración suave antes del embotellado.

Grado alcohólico: 15.50%
Temperatura recomendada de consumo: 16-18 ºC.
Producción limitada a 22.062 botellas de 750ml y 150 botellas de 1500ml

Nota de cata del vino tinto Sàtirs DO Empordà
Vista: De color granate con un ribete morado de capa media.
Nariz: En nariz es intenso, agradable y con un fondo de frutos rojos. Contiene notas florales, balsámicas y minerales.
Boca: En boca es agradable, fresco, equilibrado y con taninos suaves. El final es largo y con recuerdos de fruta roja y hierba fresca.
Maridaje: Ideal para acompañar embutidos, parrilladas de carne y verduras.

Bodega Arché Pagès, viticultores en Capmany (Alt Empordà) desde 1894 En el corazón del Alt Empordà, la familia Arché Pagès lleva más de un siglo trabajando y amando el viñedo, contando ya cinco generaciones de viticultores. Desde 2004 elaboran vinos propios de singular personalidad.

Hacer vino en Capmany, donde se extiende su propiedad, es un reto. La distinción se logra con un control absoluto de todo el proceso. Desde la poda hasta la vendimia, desde la llegada a bodega hasta el embotellado. La mirada sensible y experta de la familia se ocupa que el producto llegue al mercado con la exigencia y la calidad ansiada.

El viñedo
Los viñedos están situados en Capmany, país de cepas y bodegas en el extremo nororiental de Cataluña, cerca del Pirineo y cercano al Mediterráneo, región vinícola con Denominación de Origen Empordà.

Las variedades que la familia cultiva en las 20 hectáreas de viñedo propio son garnacha tinta, roja y blanca, cariñena, macabeo, syrah, muscado de Alejandría, cabernet sauvignon y merlot, siempre teniendo un cuidado y respeto extremo por el medio. La agricultura que practican está basada en la estima por la naturaleza, por eso se realiza una gran parte del trabajo manualmente.

La tramontana es el rasgo climático que define este territorio: viento limpio y seco que propicia transparencias en el cielo y raíces firmes en la tierra.

En cuanto a la tipología del terreno, el viñedo está plantado sobre suelo granítico, ácido y pobre, seco y reseco por la falta de lluvia. Todo ello condiciona un viñedo de bajo rendimiento y por tanto de gran calidad.

La bodega
La cosecha de la uva se lleva a cabo manualmente en pequeñas cajas de 12 kg. La uva llega a la bodega intacta y sana, habiéndola seleccionado a la propia viña. La vendimia se realiza cuando cada variedad alcanza su punto óptimo de maduración.

La tradición no está reñida con la modernidad, así que en los procesos de elaboración se emplea maquinaria de última generación. Cada parcela se consigna en cisternas separadas y depósitos de acero inoxidable de pequeña capacidad.

La vinificación se realiza con un minucioso control de temperatura. La clasificación inicial por terruños y cualidades facilitará el posterior coupage.

En el arte del vino, la última fase es la del reposo y el silencio. La obligada crianza se realiza en barricas de roble francés. El tiempo de permanencia en barrica viene determinado por la cata del enólogo. Sólo cuando supera la expectativa creada, el vino se embotella.

Por último, los vinos se clarifican y se filtran ligeramente para mantener al máximo los aromas y la estructura propia, la identidad original.


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